Recordemos que no es lo mismo ser sencillo que ser simple. Simple denota ausencia de algo, sencillo denota sobriedad, delicadeza.
Lo importante es que la prenda que se escoja ya sea un collar, zarcillo, pulsera, pañuelo, esté en armonía con la persona que la lleva.
Es cierto que existe una generación minimalista que no está acostumbrada a llevar complementos y algunas se pueden sentir intimidadas ante el boom de accesorios que existe en el mercado. El valor de los pequeños detalles es lo que hace la diferencia. Si queremos resaltar la ropa, por ejemplo, una clásica franela blanca puede avivarse agregando un collar largo o una bufanda en colores vivos. Para resaltar alguna parte del cuerpo como el cuello, una gargantilla, una cinta, como se usaba en la época antigua con un dije o sola, una flor o un pañuelo atado son buenas soluciones. Para las que no les gusta usar collares y prefieren llevar el cuello desnudo, siempre existe la opción de ponerse unos buenos zarcillos, un anillo o un brazalete.